Gracias por estar aquí. Si es la primera vez que me lees, aquí escribo sobre lo que he aprendido para sufrir menos y también sobre cuando sigo sufriendo. Hoy escribo sobre cómo la mente nos proyecta una situación imposible, mientras evadimos el presente.
Lo que comparto nace de mi interpretación de las enseñanzas de Oneness y de mi propia experiencia.
Hace poco estaba en un spa esperando a que me atendieran para un masaje. Mientras estaba en la sala de espera, en una pantalla el spa proyectaba videos sobre los servicios que ofrecían: entre ellos, corte y cepillado de pelo.
A mí siempre me ha gustado teñir y cortar mi pelo, en parte porque me gusta que me lo acaricien. Mi abuela me enseñó esa buena maña porque cada vez que iba a su casa me peinaba con sus uñas largas hasta que quedaba profundamente dormida.
Así que, mientras veía los videos, apareció el pensamiento: “eso quiero yo ahorita: que me retoquen el pelo”. Lo sentí como un deseo real y palpable.
Luego me reí yo sola, porque actualmente tengo el pelo muy corto, tipo pixie. Así que ese deseo, por el momento, es imposible.
Pero a la mente no le importa, así que genera un deseo que es inalcanzable de una manera tan convincente que me hace olvidar la realidad y evadir el momento presente.
No me frustró no poder cumplir ese deseo porque logré verlo. Más bien, me dio gracia ver cómo, por andar en otro lado, la mente simula que hoy no tengo el pelo tan corto como G.I. Jane.
Así que cuando la mente divague, detente un momento, respira e identifica si ese pensamiento te distrajo porque al final: es solo un pensamiento y lo único que tenemos es el presente.
(present = regalo en inglés).
¡Nos vemos pronto!
Karen






Me hizo sonreír lo de G.I. Jane, es increíble lo rápido que la mente crea ilusiones para no estar presentes. Me quedo con esa capacidad de observar el pensamiento, reírte de la trampa y no enganchar con la frustración.