El 29 de septiembre partió de esta tierra alguien muy querido para mí: mi maestro y fundador de Oneness, a quien tuve el privilegio de escuchar una vez al mes en una reunión virtual por más de cinco años.
Describir a Sri Bhagavan es complicado en la cultura occidental porque no existe una figura equivalente que explique del todo lo que representa. Sri Bhagavan no era un maestro espiritual en el sentido en que solemos entenderlo, ni un líder religioso. Su misión era alejarnos del sufrimiento desde la autoconciencia, la compasión y aceptación.
Cuando nos dieron la noticia, sentí un profundo dolor. Luego, intentaron interrumpirme los pensamientos.
Mientras lloraba, escuché a la mente susurrar:
“¿Recuerdas cuando estuviste con Sri Bhagavan en una sesión y no pusiste suficiente atención?”
“¿Por qué no aprovechaste mejor el tiempo que estuviste con él?”
“¿Por qué no valoraste más sus enseñanzas?”
Los que tuvimos el privilegio de aprender de Sri Bhagavan formamos parte de una comunidad en la que nos apoyamos unos a otros. Además, recibimos una enseñanza todos los sábados por la mañana. Al recordar eso, surgieron los pensamientos:
“¿Qué irá a pasar ahora con la comunidad?”
“¿Qué harás sin tu reunión de los sábados?”
Primero, me distraje con los pensamientos del pasado y luego me desvié a los pensamientos sobre el futuro.
El dolor está en el momento presente
El dolor íntimo, mientras siento la pérdida, no tiene ruido porque solo puede existir en el momento presente.
Siento el dolor y habita el silencio.
Corren las lágrimas por las mejillas y siento su peso.
No hay nada más.
Pero a la mente no le gusta estar en el momento presente. Se resiste al aquí y ahora. Entonces, aprovecha cualquier circunstancia para desviarnos o resistir el dolor.
Nos distrae.
Nos lleva al pasado o al futuro.
El dolor no lo tienes que provocar. El dolor simplemente es. Lo sientes en el cuerpo y en el alma.
En el sufrimiento aparecen los cuestionamientos. Hacemos las preguntas ¿por qué?, ¿para qué? Como si preguntando fuéramos a encontrar respuestas que, la mayoría de las veces, no existen. Entonces nos alejamos de la gracia y nos llenamos de amargura.
El dolor lo entregas.
El sufrimiento lo resistes.
El duelo
El duelo es el proceso de adaptación ante una pérdida.
Vamos a tener que adaptarnos a ya no escuchar a Sri Bhagavan una vez al mes en nuestra reunión virtual. Vamos a tener que aprender a continuar sin su presencia física, a relacionarnos de otra manera con sus enseñanzas.
El proceso será doloroso.
Pero lo he de honrar sintiendo.
Se lo entregaré a Dios.
Y lo compartiré escribiendo.
Gracias por todo B.
Te amo 🤍.
—Karen



